Pluma 2
Revista teórica marxista de política, arte y literatura
Gobiernos de "centro izquierda": nuevo dique contra la revolución social
Primarera 2006

 

Teoría e historia

Los Gobiernos Nacionalistas Burgueses

Por Ramón Centeno

 

La ola de gobiernos de “centroizquierda” que ha tomado el poder en Latinoamérica en los últimos años, y de la cual López Obrador sería la versión mexicana, no tienen punto de comparación con lo que fueron Cárdenas, Perón o Nasser. Son un pálido reflejo, se encuentran muchos kilómetros atrás de estos.

“Bonapartismo sui géneris”

Cuando León Trotsky residió en México, tuvo la oportunidad de analizar de cerca el gobierno de Cárdenas y el tipo de fenómeno social que representaba. “En tanto que el papel principal en los países atrasados no lo desempeña el capitalismo nacional sino el capitalismo extranjero, la burguesía del país ocupa en el sentido de su posición social, una posición insignificante y en desproporción al desarrollo de la industria. Teniendo en cuenta que el capital extranjero no importa obreros, sino que proletariza a la población nativa, el proletariado del país comienza bien pronto a desempeñar el papel más importante en la vida del país. En esas condiciones el gobierno nacional, en le medida en que procura resistir al capital extranjero está obligado en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado. Por otra parte los gobiernos de aquellos países atrasados que consideren inevitable o más provechoso marchar con el capital extranjero, destruirán las organizaciones obreras e implantarán un régimen más o menos totalitario. De este modo, la debilidad de la burguesía nacional, la ausencia de tradiciones de gobierno en las pequeñas comunidades, la presión del capitalismo extranjero y el crecimiento relativamente rápido del proletariado, minan las bases de cualquier clase de régimen democrático estable.”[1]

Todo esto, lo explicaba Trotsky en otro texto:

“En los países industrialmente atrasados el capital foráneo juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación con el proletariado nacional. Esto ocasiona condiciones especiales en el poder estatal. El gobierno navega entre el capital extranjero y el capital nacional, entre la débil burguesía nacional y el proletariado relativamente poderoso. Esto le confiere al gobierno un carácter bonapartista sui géneris particular. Se coloca por así decirlo por encima de las clases. En realidad puede gobernar, ya sea volviéndose el instrumento del capital extranjero y manteniendo al proletariado encadenado a una dictadura policiaca, ya sea maniobrando con el proletariado y llegando al punto de hacerle concesiones y conquistar así la posibilidad de una cierta libertad con relación a los capitalistas extranjeros. La política actual del gobierno (mexicano) se encuentra en la segunda fase; sus mayores conquistas son las expropiaciones de los ferrocarriles y de la industria petrolera.”[2]

De ningún modo calificó al gobierno cardenista de revolucionario, dejándolo claro al afirmar que “el proletariado internacional no tiene razón alguna para identificar su programa con el programa del gobierno mexicano. Los revolucionarios no tienen ninguna necesidad de cambar de color (…)”[3]. Igualmente afirmaba que la “expropiación del petróleo no es ni comunismo ni socialismo: es una medida progresista de autodefensa nacional.”[4]

Los análisis de Trotsky sobre el gobierno de Lázaro Cárdenas adquirieron posteriormente más valor aún debido a que el fenómeno mexicano demostraría no ser un hecho aislado, sino el anuncio de una tendencia que sacudiría a varios de los más importantes países coloniales y semicoloniales. El trotskismo argentino, en tiempos del general Perón, tuvo el acierto de reconocer en este gobierno otro bonapartismo sui géneris .

“Tradicionalmente, la burguesía argentina ligada a Europa se había recostado sobre el imperialismo inglés para frenar los embates del nuevo amo. Pero ahora que Inglaterra acentuaba su decadencia y comenzaba a retirarse, y en el país no había ningún sector burgués lo suficientemente fuerte como para frenar la ofensiva norteamericana, Perón y sus amigos deben recurrir a los trabajadores organizados. De aquí que este bonapartismo “sui géneris” adquiera características tan contradictorias. Por un lado, tiene que hacer importantes concesiones a la clase obrera para contar con la única fuerza que podía resistir el aluvión del norte, pero, por el otro, tiene que impedir que esta misma clase adquiera una estructura independiente; que llegue, en algún momento, a amenazar el régimen burgués en su conjunto y a los patrones peronistas en particular. Esta fue la razón de ser del peronismo y para ello contó con un factor decisivo: la extraordinaria situación económica de que gozaba el país como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.”[5]

Reformas

Perón expropió los ferrocarriles, originalmente en manos de británicos y franceses. También nacionalizó el Banco Central de la República, la Unión Telefónica (británico y estadounidense, respectivamente) y varios puertos del país. Creó un órgano gubernamental que regulaba el comercio exterior, protegiendo la industria nacional.

Cárdenas expropió ferrocarriles y petróleo, originalmente en manos de estadounidenses y británicos. Además profundizó la reforma agraria. En 1930 las propiedades ejidales constituían el 13% de las tierras cultivables de México y ya para 1940 esta cifra ascendía al 47%.

Nasser, un nacionalista egipcio de posguerra fue otro de los grandes representantes de este fenómeno. Nacionalizó el Canal de Suez, quitándoles a británicos y franceses el dominio de este importante paso comercial al mar Mediterráneo. También nacionalizó el petróleo, la banca y casi toda la industria, además de impulsar una profunda reforma agraria.

Pero estos regímenes, más que un resultado de la economía de la época, son una combinación particular ocasionada por la lucha de clases. La expropiación petrolera en México fue una medida para apaciguar a los combativos obreros de esa industria que exigían mejores condiciones salariales y laborales. De no haber hecho la expropiación, el país pudo haberse visto sumergido en una enorme oleada de huelgas que hubiera puesto en riesgo a Cárdenas.[6] La expropiación fue una medida defensiva ante el movimiento obrero que lo llevó a la ofensiva contra el imperialismo. De cualquier modo, no fue una ofensiva hasta las últimas consecuencias, pues tanto Perón como Cárdenas pagaron altísimas indemnizaciones a las empresas afectadas por la nacionalización.

Es necesario señalar, sin embargo, que estas medidas sólo podían haber sido realizadas porque durante la Segunda Guerra Mundial y el boom de la posguerra,[7] había una excelente situación económica. Las naciones dependientes estaban en buenas condiciones económicas. El capitalismo había sido seriamente lastimado en las naciones capitalistas europeas, con lo que la escasez de bienes industriales podía ser cubierta por países que hasta hace algunos años se les deparaba la única función de proveedores de materias primas. Se elevaron las exportaciones e ingresos de estas naciones, lo que les daba el margen de maniobra necesario para enfrentarse al imperialismo sin ver colapsadas sus respectivas economías.

Para que estos regímenes nacionalistas se mantuvieran en pie, fue necesario que se dotaran de una política de industrialización basada en la sustitución de importaciones. Se establecieron importantes tarifas arancelarias con la finalidad de proteger la industria nacional y con ello, a los empresarios nacionales [8]. El Estado además se hizo cargo de varias ramas de la industria y pasó a controlar los precios y a subsidiar costos como tarifas eléctricas, transporte y agua. [9]

De esta forma, las convulsiones sociales llevaron a que en los países atrasados surgieran regímenes nacionalistas basados en el proteccionismo, que de otra forma no hubieran surgido. Los distintos gobiernos en su afán de detener las movilizaciones sociales se vieron obligados a establecer Estados de bienestar.

Esta etapa se extendió hasta mediados de los setenta, es decir, hasta que se agotó el boom de la posguerra. El proteccionismo sólo pudo subsistir mientras las condiciones económicas se mantenían favorables[10]. “Desde finales de los cuarenta hasta finales de los setenta Latinoamérica participó completamente en el boom económico mundial (…). En todo este periodo el PIB de las economías regionales creció anualmente a un promedio arriba del 5 por ciento, que representa un incremento de 2.4 por ciento percápita ”[11] . De manera individual, varios países latinoamericanos tuvieron un crecimiento superior.

Las concesiones

Para ilustrar las concesiones que estos gobiernos tuvieron que hacer a sus clases obreras, ilustremos con el caso argentino.

La industria frigorífica era la que más dividendos generaba en Argentina. Sus trabajadores tenían pésimas condiciones laborales. Su jornada laboral duraba lo que la demanda necesitaba, y a veces sólo iban al trabajo una o dos horas, sin pagarles el día entero. Pero el 1 de junio de 1944, siendo Perón vicepresidente, expide el decreto que decía: “Los obreros ocupados en la industria frigorífica ya sean permanentes, eventuales o por tanto, devengarán en todos los casos el importe de sesenta horas quincenales como mínimo”. Así, 50 mil obreros, a parte de la “garantía horaria”, obtuvieron el descanso dominical. Esta fue una reforma nunca antes vista en ese país.

“Una de las medidas que causó mayor revuelo en la oligarquía fue el decreto 28,169 de 1944, que se conoció como el “estatuto del peón”. Este decreto fue recibido como una verdadera revolución y provocó un odio social a Perón de los grandes propietarios. Establecía un salario mínimo, condiciones mínimas de alimentación y vivienda, y precisaba también las obligaciones de las partes en materia de horario de trabajo, indemnizaciones por despido y asistencia médica. Además establecía la obligatoriedad del descanso dominical y las vacaciones pagadas.”[12]

Perón estableció el derecho de votar para la mujer. También otorgó gran cantidad de viviendas para los trabajadores del país. “Entre 1946 y 1949 el banco Hipotecario escrituró 131 mil préstamos. (…) A todo esto se le sumarían las escuelas, hospitales, edificios universitarios y otras obras como diques y centrales hidroeléctricas.”[13]

En febrero de 1947 Perón proclamó los Derechos del Trabajador. “Salvo el derecho de huelga, que ni siquiera se menciona, los diez puntos que contiene esta declaración cubren los aspectos reivindicativos esenciales, no sólo del trabajador sino del ser humano.”[14] . Los derechos promulgados eran:

1.Derecho a trabajar

2.Derecho a una retribución justa

3.Derecho a la capacitación

4.Derecho a condiciones dignas de trabajo

5.Derecho a la preservación de la salud

6.Derecho al bienestar

7. Derecho a la seguridad social

8.Derecho a la protección de la familia

9. Derecho al mejoramiento económico

10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales Resumiendo, estas fueron las principales conquistas de los trabajadores argentinos bajo el peronismo:

· Salario vital mínimo

· Salario familiar

· Aguinaldo

· Vacaciones pagadas

· Descanso semanal y feriados obligatorios

· Estabilidad y protección contra los despidos

· Ampliación de la ley de accidentes de trabajo

· Reglamentación del trabajo de los menores

· Sistema de jubilaciones y pensiones

· Seguro de vida colectivo

· Vivienda

Los ingresos de los obreros aumentaron además de manera considerable. Se dio una redistribución de la renta nacional a favor de los sectores productores.

 

Conclusiones

Indudablemente, hoy ya no son posibles este tipo de regímenes. Hoy, si se dan convulsiones sociales de aquella magnitud, no será posible que los distintos regímenes burgueses otorguen tan profundas reformas.

No es posible una reedición de las concesiones otorgadas por los bonapartismos sui géneris. El propio corazón del imperialismo, los Estados Unidos, lleva varios años en recesión. Los diferentes estados capitalistas carecen de las condiciones económicas que les permitan hacer grandes reformas a favor de las capas más empobrecidas. Por otra parte, no existen ya sectores de la burguesía nacional enfrentados al imperialismo (esto es una excepción en algunos países árabes).

La ola de gobiernos que ha tomado el poder en Latinoamérica en los últimos años, y de la cual López Obrador sería la versión mexicana, no tienen punto de comparación con lo que fueron Cárdenas, Perón o Nasser. Se encuentran varios kilómetros atrás de estos.

Lula, cuando era candidato presidencial, tenía un discurso que aparentaba el regreso de las reformas nacionalistas. Esto no fue así. La primer acción de gobierno de este brasileño fue reformar negativamente el sistema de jubilaciones y pensiones de los trabajadores del Estado. Es decir, realizó una reforma neoliberal que los anteriores gobiernos neoliberales no habían logrado hacer.

Evo Morales también es una mala broma comparado con los gobiernos cardenista o peronista. No expropiará los hidrocarburos. El Estado boliviano, conducido por Evo, no creará un monopolio estatal en esta importante rama de la industria. Las trasnacionales seguirán succionando este recurso natural que, en manos del Estado, podría ayudar de manera muy importante a sacar a esta nación de su atraso.

“No vamos a caer en ese juego de expropiar”, dijo hace poco Morales; “el gobierno boliviano va a nacionalizar el petróleo y el gas natural, pues ‘'eso no puede estar bajo el control de las empresas petroleras. Otra cosa son sus bienes, su tecnología, eso es de las trasnacionales, eso vamos a respetar'', porque expropiar los bienes de las trasnacionales ‘'sería un error, eso no es nuestro'', aseveró el presidente Evo Morales.

“Bolivia no tiene recursos económicos para invertir en la industrialización de los hidrocarburos, agregó el mandatario, ‘'necesitamos socios pero bajo el control del Estado boliviano'', las empresas tienen derecho a la ganancia pero no en exceso, apuntó, ‘'pero además somos muy responsables. Decir fuera esta empresa, quitar, sabiendo que ha invertido, eso es tener un lío internacional''.”[15]

El mismo Hugo Chávez también es un personaje de bajo perfil comparado con los regímenes nacionalistas clásicos. PDVSA (la compañía petrolera estatal de Venezuela) convive con las trasnacionales del petróleo. La desocupación no ha bajado. En 1999 era del 15.3% y en 2004 subió a 16.6% (informe anual de PROVEA).

Definiendo la pobreza como la incapacidad de generar, en los hogares, los ingresos que permitan adquirir la canasta básica de alimentos, la pobreza se ha desarrollado de la siguiente forma en los últimos diez años: 73% (1994), 85% (1998), 60% (2003), 74% (proyección 2005 según datos de Datanalisis presentados en la versión electrónica del diario Últimas Noticias).

La única solución de fondo a las más agobiantes demandas de los explotados de Latinoamérica es la reorganización de la economía bajo un programa socialista, que elimine la existencia de los empresarios. Sólo así, la economía podrá ser puesta al servicio de las capas más empobrecidas y no de las más favorecidas. Cualquier tipo de aspirina ofrecida por el capitalismo no dejará de ser aspirina y por lo mismo, sus efectos sólo serán de efímera duración.

Año
Remuneración del trabajo
Ingresos netos de empresarios, propietarios, profesionales, interes, etc.

1935

1936

1937

1938

1939

1940

1941

1942

1943

1944

1945

1946

1947

1948

1949

1950

1951

1952

1953

1954

46.8

46.9

44.4

46.6

46.3

46.0

45.3

43.1

44.1

44.8

45.9

45.2

46.6

50.2

46.1

56.7

52.8

56.9

54.6

56.4

53.2

53.1

53.6

53.4

53.7

54.0

54.7

56.9

55.9

55.2

54.1

54.8

53.4

49.8

43.9

43.3

47.2

43.1

45.4

43.6

Fuente: GOLBERT, Laura S. y RAPOPORT, Hugo. El movimiento obrero argentino en la década infame. CEAL. Buenos Aires, 1972, p. 430. Citado en MORENO, Nahuel. Método de interpretación de la historia argentina. Ediciones Pluma. Buenos Aires,1975, p. 103.

 

 


Notas

1TROTSKY, León. Los sindicatos en la época del imperialismo.

2TROTSKY, León. La industria nacionalizada y la gestión obrera. Escrito en Ciudad de México en junio de 1938, tomado de www.marxists.org.

3TROTSKY, León. México y el imperialismo británico. Escrito en Ciudad de México el 5 junio de 1938. La era de la revolución permanente, Juan Pablos, ed., México, 1998, p. 284.

4Ídem.

5GONZÁLEZ, Ernesto. Qué fue y qué es el peronismo, Bs. As., ed. Antídoto.

6 “… desde 1934 se había notado un número mayor de huelgas, que pasaron de 13 en 1933 a 202; pero en 1935 llegaron a 642.” MEYER, Lorenzo. Historia general de México. COLMEX. México, 2004, p. 867.

7 “La disolución de áreas controladas por imperios entre 1945 y 1970 y la incorporación a la economía mundial de muchas nuevas naciones soberanas en búsqueda de su desarrollo económico, trajo nuevamente la contradicción entre el desarrollo nacional y los mecanismos para ligar áreas económicas nacionales al sistema internacional. Los cincuentas y sesentas fueron las décadas de búsqueda del desarrollo económico promovido por el Estado, y la protección de la industrialización de sustitución de las importaciones. (…) Históricamente, el crecimiento de la producción industrial ocurrió en el contexto de una enorme expansión económica de posguerra”. OLIVA CAMPOS, Carlos y PREVOST, Gary. Neoliberalism and Neopanamericanism. Palgrave Macmillan. New York, 2002, p. 183.

8 “La industria manufacturera orientada al mercado interno fue vista siempre se manera positiva, como lo indica el Plan Sexenal. Esta actitud, aunada a un encarecimiento de los bienes de consumo procedentes del exterior como consecuencia de un aumento en los aranceles, de la devaluación del peso, y del gasto deficitario del gobierno federal, se combinaron para crear una demanda favorable.” MEYER, Lorenzo. Historia general de México. COLMEX. México, 2004, p. 863.

9 “En la historia reciente, los regímenes nacional- populistas desde los años 1930 a 1960 tuvieron éxito al transformar parcialmente en América Latina desde una economía basada en la exportación de materias primas a una economía urbana industrial diversificada produciendo para el mercado interior” PETRAS, James. Construcción imperial y dominación, publicado en VILLEGAS, Raúl. La devastación imperial del mundo. Universidad de la Ciudad de México. Ciudad de México, 2004, p. 150.

10 “Al final de los sesentas, la expansión del desarrollo económico de posguerra llegó a su fin. El capital de los países industrializado no encontraba oportunidades de inversión lucrativa y comenzó a buscar desesperadamente oportunidades de inversión más redituables. Esto ocurrió al mismo tiempo que la Crisis del Petróleo, al principio de los setentas (…). Por primera vez desde la desastrosa crisis mundial de 1929, los bancos privados comenzaron a otorgar crédito a cualquiera que lo solicitara, pero esta vez en el contexto de flexibles tasas de interés. Los sistemas de crédito fueron desregulados en todos lados; ni políticas ni garantías debieron ser aprobadas por los gobiernos o los parlamentos. Nuevos instrumentos financieros fueron creados y las tasas de interés se mantenían relativamente bajas. (..) El abandono del sistema (keynesiano) en 1971 introdujo lo que vino a ser conocido como globalización financiera.” OLIVA CAMPOS, Carlos y PREVOST, Gary. Neoliberalism and Neopanamericanism. Palgrave Macmillan. New York, 2002, p. 184.

11VELTMEYER, Henry; PETRAS, James y VIEUX, Steve. Neoliberalism and Class Conflict in Latin America . International Political Economy Series. New York, 1997, p. 14.

12GONZÁLEZ, Ernesto. Ascenso y caída del peronismo. Antídoto. Buenos Aires, 1986, p. 5.

13Ídem, p. 12.

14Ídem, p. 7.

15La Jornada, Ciudad de México, 29 de marzo de 2006.