Teoría
e historia Los Gobiernos Nacionalistas Burgueses
Por
Ramón Centeno
La
ola de gobiernos de “centroizquierda” que ha tomado el poder
en Latinoamérica en los últimos años, y de
la cual López Obrador sería la versión mexicana,
no tienen punto de comparación con lo que fueron Cárdenas,
Perón o Nasser. Son un pálido reflejo, se encuentran
muchos kilómetros atrás de estos.
“Bonapartismo sui géneris”
Cuando
León Trotsky residió en México, tuvo
la oportunidad de analizar de cerca el gobierno de Cárdenas
y el tipo de fenómeno social que representaba. “En tanto
que el papel principal en los países atrasados no lo desempeña
el capitalismo nacional sino el capitalismo extranjero, la burguesía
del país ocupa en el sentido de su posición social,
una posición insignificante y en desproporción al
desarrollo de la industria. Teniendo en cuenta que el capital extranjero
no importa obreros, sino que proletariza a la población
nativa, el proletariado del país comienza bien pronto a
desempeñar el papel más importante en la vida del
país. En esas condiciones el gobierno nacional, en le medida
en que procura resistir al capital extranjero está obligado
en mayor o menor grado a apoyarse en el proletariado. Por otra
parte los gobiernos de aquellos países atrasados que consideren
inevitable o más provechoso marchar con el capital extranjero,
destruirán las organizaciones obreras e implantarán
un régimen más o menos totalitario. De este modo,
la debilidad de la burguesía nacional, la ausencia de tradiciones
de gobierno en las pequeñas comunidades, la presión
del capitalismo extranjero y el crecimiento relativamente rápido
del proletariado, minan las bases de cualquier clase de régimen
democrático estable.”[1]
Todo esto, lo explicaba Trotsky en otro texto:
“En
los países industrialmente atrasados el capital foráneo
juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la
burguesía nacional en relación con el proletariado
nacional. Esto ocasiona condiciones especiales en el poder estatal.
El gobierno navega entre el capital extranjero y el capital nacional,
entre la débil burguesía nacional y el proletariado
relativamente poderoso. Esto le confiere al gobierno un carácter
bonapartista sui géneris particular. Se coloca por así decirlo
por encima de las clases. En realidad puede gobernar, ya sea volviéndose
el instrumento del capital extranjero y manteniendo al proletariado
encadenado a una dictadura policiaca, ya sea maniobrando con el
proletariado y llegando al punto de hacerle concesiones y conquistar
así la posibilidad de una cierta libertad con relación
a los capitalistas extranjeros. La política actual del gobierno
(mexicano) se encuentra en la segunda fase; sus mayores conquistas
son las expropiaciones de los ferrocarriles y de la industria petrolera.”[2]
De
ningún modo calificó al gobierno cardenista de
revolucionario, dejándolo claro al afirmar que “el proletariado
internacional no tiene razón alguna para identificar su
programa con el programa del gobierno mexicano. Los revolucionarios
no tienen ninguna necesidad de cambar de color (…)”[3].
Igualmente afirmaba que la “expropiación del petróleo
no es ni comunismo ni socialismo: es una medida progresista de
autodefensa nacional.”[4]
Los
análisis de Trotsky sobre el gobierno de Lázaro
Cárdenas adquirieron posteriormente más valor aún
debido a que el fenómeno mexicano demostraría no
ser un hecho aislado, sino el anuncio de una tendencia que sacudiría
a varios de los más importantes países coloniales
y semicoloniales. El trotskismo argentino, en tiempos del general
Perón, tuvo el acierto de reconocer en este gobierno otro
bonapartismo sui géneris .
“Tradicionalmente,
la burguesía argentina ligada a Europa
se había recostado sobre el imperialismo inglés para
frenar los embates del nuevo amo. Pero ahora que Inglaterra acentuaba
su decadencia y comenzaba a retirarse, y en el país no había
ningún sector burgués lo suficientemente fuerte como
para frenar la ofensiva norteamericana, Perón y sus amigos
deben recurrir a los trabajadores organizados. De aquí que
este bonapartismo “sui géneris” adquiera características
tan contradictorias. Por un lado, tiene que hacer importantes concesiones
a la clase obrera para contar con la única fuerza que podía
resistir el aluvión del norte, pero, por el otro, tiene
que impedir que esta misma clase adquiera una estructura independiente;
que llegue, en algún momento, a amenazar el régimen
burgués en su conjunto y a los patrones peronistas en particular.
Esta fue la razón de ser del peronismo y para ello contó con
un factor decisivo: la extraordinaria situación económica
de que gozaba el país como consecuencia de la Segunda Guerra
Mundial.”[5]
Reformas
Perón expropió los ferrocarriles, originalmente
en manos de británicos y franceses. También nacionalizó el
Banco Central de la República, la Unión Telefónica
(británico y estadounidense, respectivamente) y varios puertos
del país. Creó un órgano gubernamental que
regulaba el comercio exterior, protegiendo la industria nacional.
Cárdenas expropió ferrocarriles y petróleo,
originalmente en manos de estadounidenses y británicos.
Además profundizó la reforma agraria. En 1930 las
propiedades ejidales constituían el 13% de las tierras cultivables
de México y ya para 1940 esta cifra ascendía al 47%.
Nasser,
un nacionalista egipcio de posguerra fue otro de los grandes
representantes de este fenómeno. Nacionalizó el Canal
de Suez, quitándoles a británicos y franceses el
dominio de este importante paso comercial al mar Mediterráneo.
También nacionalizó el petróleo, la banca
y casi toda la industria, además de impulsar una profunda
reforma agraria.
Pero
estos regímenes, más que un resultado de la
economía de la época, son una combinación
particular ocasionada por la lucha de clases. La expropiación
petrolera en México fue una medida para apaciguar a los
combativos obreros de esa industria que exigían mejores
condiciones salariales y laborales. De no haber hecho la expropiación,
el país pudo haberse visto sumergido en una enorme oleada
de huelgas que hubiera puesto en riesgo a Cárdenas.[6] La
expropiación fue una medida defensiva ante el movimiento
obrero que lo llevó a la ofensiva contra el imperialismo.
De cualquier modo, no fue una ofensiva hasta las últimas
consecuencias, pues tanto Perón como Cárdenas pagaron
altísimas indemnizaciones a las empresas afectadas por la
nacionalización.
Es
necesario señalar, sin embargo, que estas medidas sólo
podían haber sido realizadas porque durante la Segunda Guerra
Mundial y el boom de la posguerra,[7] había una excelente
situación económica. Las naciones dependientes estaban
en buenas condiciones económicas. El capitalismo había
sido seriamente lastimado en las naciones capitalistas europeas,
con lo que la escasez de bienes industriales podía ser cubierta
por países que hasta hace algunos años se les deparaba
la única función de proveedores de materias primas.
Se elevaron las exportaciones e ingresos de estas naciones, lo
que les daba el margen de maniobra necesario para enfrentarse al
imperialismo sin ver colapsadas sus respectivas economías.
Para
que estos regímenes nacionalistas se mantuvieran en
pie, fue necesario que se dotaran de una política de industrialización
basada en la sustitución de importaciones. Se establecieron
importantes tarifas arancelarias con la finalidad de proteger la
industria nacional y con ello, a los empresarios nacionales [8].
El Estado además se hizo cargo de varias ramas de la industria
y pasó a controlar los precios y a subsidiar costos como
tarifas eléctricas, transporte y agua. [9]
De
esta forma, las convulsiones sociales llevaron a que en los países atrasados surgieran regímenes nacionalistas
basados en el proteccionismo, que de otra forma no hubieran surgido.
Los distintos gobiernos en su afán de detener las movilizaciones
sociales se vieron obligados a establecer Estados de bienestar.
Esta
etapa se extendió hasta mediados de los setenta, es
decir, hasta que se agotó el boom de la posguerra. El proteccionismo
sólo pudo subsistir mientras las condiciones económicas
se mantenían favorables[10]. “Desde finales de los cuarenta
hasta finales de los setenta Latinoamérica participó completamente
en el boom económico mundial (…). En todo este periodo el
PIB de las economías regionales creció anualmente
a un promedio arriba del 5 por ciento, que representa un incremento
de 2.4 por ciento percápita ”[11] . De manera individual,
varios países latinoamericanos tuvieron un crecimiento superior.
Las concesiones
Para ilustrar las concesiones que estos gobiernos tuvieron que
hacer a sus clases obreras, ilustremos con el caso argentino.
La
industria frigorífica era la que más dividendos
generaba en Argentina. Sus trabajadores tenían pésimas
condiciones laborales. Su jornada laboral duraba lo que la demanda
necesitaba, y a veces sólo iban al trabajo una o dos horas,
sin pagarles el día entero. Pero el 1 de junio de 1944,
siendo Perón vicepresidente, expide el decreto que decía: “Los
obreros ocupados en la industria frigorífica ya sean permanentes,
eventuales o por tanto, devengarán en todos los casos el
importe de sesenta horas quincenales como mínimo”. Así,
50 mil obreros, a parte de la “garantía horaria”, obtuvieron
el descanso dominical. Esta fue una reforma nunca antes vista en
ese país.
“Una
de las medidas que causó mayor revuelo en la oligarquía
fue el decreto 28,169 de 1944, que se conoció como el “estatuto
del peón”. Este decreto fue recibido como una verdadera
revolución y provocó un odio social a Perón
de los grandes propietarios. Establecía un salario mínimo,
condiciones mínimas de alimentación y vivienda, y
precisaba también las obligaciones de las partes en materia
de horario de trabajo, indemnizaciones por despido y asistencia
médica. Además establecía la obligatoriedad
del descanso dominical y las vacaciones pagadas.”[12]
Perón
estableció el derecho de votar para la mujer.
También otorgó gran cantidad de viviendas para los
trabajadores del país. “Entre 1946 y 1949 el banco Hipotecario
escrituró 131 mil préstamos. (…) A todo esto se le
sumarían las escuelas, hospitales, edificios universitarios
y otras obras como diques y centrales hidroeléctricas.”[13]
En
febrero de 1947 Perón proclamó los Derechos del
Trabajador. “Salvo el derecho de huelga, que ni siquiera se menciona,
los diez puntos que contiene esta declaración cubren los
aspectos reivindicativos esenciales, no sólo del trabajador
sino del ser humano.”[14] . Los derechos promulgados eran:
1.Derecho a trabajar
2.Derecho
a una retribución justa
3.Derecho
a la capacitación
4.Derecho a condiciones dignas de trabajo
5.Derecho
a la preservación de la salud
6.Derecho al bienestar
7. Derecho a la seguridad social
8.Derecho
a la protección de la familia
9.
Derecho al mejoramiento económico
10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales Resumiendo,
estas fueron las principales conquistas de los trabajadores argentinos
bajo el peronismo:
· Salario vital mínimo
· Salario
familiar
· Aguinaldo
· Vacaciones
pagadas
· Descanso
semanal y feriados obligatorios
· Estabilidad y protección
contra los despidos
· Ampliación
de la ley de accidentes de trabajo
· Reglamentación
del trabajo de los menores
· Sistema
de jubilaciones y pensiones
· Seguro
de vida colectivo
· Vivienda
Los
ingresos de los obreros aumentaron además de manera
considerable. Se dio una redistribución de la renta nacional
a favor de los sectores productores.
Conclusiones
Indudablemente,
hoy ya no son posibles este tipo de regímenes.
Hoy, si se dan convulsiones sociales de aquella magnitud, no será posible
que los distintos regímenes burgueses otorguen tan profundas
reformas.
No
es posible una reedición de las concesiones otorgadas
por los bonapartismos sui géneris. El propio corazón
del imperialismo, los Estados Unidos, lleva varios años
en recesión. Los diferentes estados capitalistas carecen
de las condiciones económicas que les permitan hacer grandes
reformas a favor de las capas más empobrecidas. Por otra
parte, no existen ya sectores de la burguesía nacional enfrentados
al imperialismo (esto es una excepción en algunos países árabes).
La
ola de gobiernos que ha tomado el poder en Latinoamérica
en los últimos años, y de la cual López Obrador
sería la versión mexicana, no tienen punto de comparación
con lo que fueron Cárdenas, Perón o Nasser. Se encuentran
varios kilómetros atrás de estos.
Lula,
cuando era candidato presidencial, tenía un discurso
que aparentaba el regreso de las reformas nacionalistas. Esto no
fue así. La primer acción de gobierno de este brasileño
fue reformar negativamente el sistema de jubilaciones y pensiones
de los trabajadores del Estado. Es decir, realizó una reforma
neoliberal que los anteriores gobiernos neoliberales no habían
logrado hacer.
Evo
Morales también es una mala broma comparado con los
gobiernos cardenista o peronista. No expropiará los hidrocarburos.
El Estado boliviano, conducido por Evo, no creará un monopolio
estatal en esta importante rama de la industria. Las trasnacionales
seguirán succionando este recurso natural que, en manos
del Estado, podría ayudar de manera muy importante a sacar
a esta nación de su atraso.
“No vamos a caer en ese juego de expropiar”, dijo hace poco Morales; “el
gobierno boliviano va a nacionalizar el petróleo y el gas
natural, pues ‘'eso no puede estar bajo el control de las empresas
petroleras. Otra cosa son sus bienes, su tecnología, eso
es de las trasnacionales, eso vamos a respetar'', porque expropiar
los bienes de las trasnacionales ‘'sería un error, eso no
es nuestro'', aseveró el presidente Evo Morales.
“Bolivia
no tiene recursos económicos para invertir en
la industrialización de los hidrocarburos, agregó el
mandatario, ‘'necesitamos socios pero bajo el control del Estado
boliviano'', las empresas tienen derecho a la ganancia pero no
en exceso, apuntó, ‘'pero además somos muy responsables.
Decir fuera esta empresa, quitar, sabiendo que ha invertido, eso
es tener un lío internacional''.”[15]
El
mismo Hugo Chávez también es un personaje de
bajo perfil comparado con los regímenes nacionalistas clásicos.
PDVSA (la compañía petrolera estatal de Venezuela)
convive con las trasnacionales del petróleo. La desocupación
no ha bajado. En 1999 era del 15.3% y en 2004 subió a 16.6%
(informe anual de PROVEA).
Definiendo
la pobreza como la incapacidad de generar, en los hogares, los
ingresos que permitan adquirir la canasta básica de
alimentos, la pobreza se ha desarrollado de la siguiente forma
en los últimos diez años: 73% (1994), 85% (1998),
60% (2003), 74% (proyección 2005 según datos de Datanalisis
presentados en la versión electrónica del diario Últimas
Noticias).
La única solución de fondo a las más agobiantes
demandas de los explotados de Latinoamérica es la reorganización
de la economía bajo un programa socialista, que elimine
la existencia de los empresarios. Sólo así, la economía
podrá ser puesta al servicio de las capas más empobrecidas
y no de las más favorecidas. Cualquier tipo de aspirina
ofrecida por el capitalismo no dejará de ser aspirina y
por lo mismo, sus efectos sólo serán de efímera
duración.
Año |
Remuneración del trabajo |
Ingresos netos de empresarios, propietarios, profesionales,
interes, etc. |
1935
1936
1937
1938
1939
1940
1941
1942
1943
1944
1945
1946
1947
1948
1949 1950
1951
1952
1953
1954 |
46.8
46.9
44.4
46.6
46.3
46.0
45.3
43.1
44.1
44.8
45.9
45.2
46.6
50.2
46.1
56.7
52.8
56.9
54.6
56.4 |
53.2
53.1
53.6
53.4
53.7
54.0
54.7
56.9
55.9
55.2
54.1
54.8
53.4
49.8
43.9
43.3
47.2
43.1
45.4
43.6 |
Fuente:
GOLBERT, Laura S. y RAPOPORT, Hugo. El movimiento
obrero argentino en la década infame. CEAL. Buenos
Aires, 1972, p. 430. Citado en MORENO, Nahuel. Método
de interpretación
de la historia argentina. Ediciones Pluma. Buenos
Aires,1975, p. 103.
Notas
1TROTSKY,
León. Los sindicatos en la época del imperialismo.
2TROTSKY,
León. La industria nacionalizada y la gestión
obrera. Escrito en Ciudad de México en junio de 1938, tomado
de www.marxists.org.
3TROTSKY,
León. México y el imperialismo británico.
Escrito en Ciudad de México el 5 junio de 1938. La era de
la revolución permanente, Juan Pablos, ed., México,
1998, p. 284.
4Ídem.
5GONZÁLEZ, Ernesto. Qué fue y qué es el peronismo,
Bs. As., ed. Antídoto.
6 “… desde 1934 se había notado un número mayor
de huelgas, que pasaron de 13 en 1933 a 202; pero en 1935 llegaron
a 642.” MEYER, Lorenzo. Historia general de México. COLMEX.
México, 2004, p. 867.
7 “La disolución de áreas controladas por imperios
entre 1945 y 1970 y la incorporación a la economía
mundial de muchas nuevas naciones soberanas en búsqueda
de su desarrollo económico, trajo nuevamente la contradicción
entre el desarrollo nacional y los mecanismos para ligar áreas
económicas nacionales al sistema internacional. Los cincuentas
y sesentas fueron las décadas de búsqueda del desarrollo
económico promovido por el Estado, y la protección
de la industrialización de sustitución de las importaciones.
(…) Históricamente, el crecimiento de la producción
industrial ocurrió en el contexto de una enorme expansión
económica de posguerra”. OLIVA CAMPOS, Carlos y PREVOST,
Gary. Neoliberalism and Neopanamericanism. Palgrave Macmillan.
New York, 2002, p. 183.
8 “La industria manufacturera orientada al mercado interno fue
vista siempre se manera positiva, como lo indica el Plan Sexenal.
Esta actitud, aunada a un encarecimiento de los bienes de consumo
procedentes del exterior como consecuencia de un aumento en los
aranceles, de la devaluación del peso, y del gasto deficitario
del gobierno federal, se combinaron para crear una demanda favorable.” MEYER,
Lorenzo. Historia general de México. COLMEX. México,
2004, p. 863.
9 “En la historia reciente, los regímenes nacional- populistas
desde los años 1930 a 1960 tuvieron éxito al transformar
parcialmente en América Latina desde una economía
basada en la exportación de materias primas a una economía
urbana industrial diversificada produciendo para el mercado interior” PETRAS,
James. Construcción imperial y dominación, publicado
en VILLEGAS, Raúl. La devastación imperial del mundo.
Universidad de la Ciudad de México. Ciudad de México,
2004, p. 150.
10 “Al final de los sesentas, la expansión del desarrollo
económico de posguerra llegó a su fin. El capital
de los países industrializado no encontraba oportunidades
de inversión lucrativa y comenzó a buscar desesperadamente
oportunidades de inversión más redituables. Esto
ocurrió al mismo tiempo que la Crisis del Petróleo,
al principio de los setentas (…). Por primera vez desde la desastrosa
crisis mundial de 1929, los bancos privados comenzaron a otorgar
crédito a cualquiera que lo solicitara, pero esta vez en
el contexto de flexibles tasas de interés. Los sistemas
de crédito fueron desregulados en todos lados; ni políticas
ni garantías debieron ser aprobadas por los gobiernos o
los parlamentos. Nuevos instrumentos financieros fueron creados
y las tasas de interés se mantenían relativamente
bajas. (..) El abandono del sistema (keynesiano) en 1971 introdujo
lo que vino a ser conocido como globalización financiera.” OLIVA
CAMPOS, Carlos y PREVOST, Gary. Neoliberalism and Neopanamericanism.
Palgrave Macmillan. New York, 2002, p. 184.
11VELTMEYER, Henry; PETRAS, James y VIEUX, Steve. Neoliberalism
and Class Conflict in Latin America . International Political Economy
Series. New York, 1997, p. 14.
12GONZÁLEZ, Ernesto. Ascenso y caída del peronismo.
Antídoto. Buenos Aires, 1986, p. 5.
13Ídem,
p. 12.
14Ídem,
p. 7.
15La
Jornada, Ciudad de México, 29 de marzo de 2006.
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