El
pasado 22 de enero tomó posesión Evo Morales, el nuevo
presidente de Bolivia. De origen aymara, es el primer presidente indígena
de Bolivia, un país con un 60% de población originaria
que hasta ahora siempre había sido gobernado por blancos.
Son
muchas las voces que en el mundo han celebrado el triunfo de Morales
como el triunfo de un gran revolucionario. Este indígena cocalero
ha despertado grandes expectativas en amplios sectores de la izquierda
mundial. Ven en Evo a un decidido antiimperialista que cambiará
la historia de Latinoamérica y se enfrentará a los Estados
Unidos y a las trasnacionales del petróleo que acechan el gas
boliviano. Pero no es así.
Lo
que se avizoraba (1) se ha convertido en cruda realidad: la retórica
antiimperialista de Morales no coincide con su práctica. Cada
vez queda más claro que Evo Morales no aspira a nacionalizar
ni el gas ni las minas en su totalidad. Sólo cobrará
más impuestos. "No sólo vamos a respetar la propiedad
privada, vamos a proteger la propiedad privada. (…) Vamos a
garantizar que los privados recuperen la inversión" (2).
Esta política está condenada a fracasar y a durar mucho
menos que los gobiernos nacionalistas del siglo pasado que sí
llegaron a nacionalizar ramas enteras de la producción (como
el petróleo con Cárdenas, en México).
El
gabinetazo de Evo
Pero
vamos por partes. Empecemos diciendo que varios de los ministros
que Evo ha nombrado son personajes cuestionables desde el punto
de vista de los trabajadores. Walter Villarroel, ministro de Minería,
fue militante de un partido derechista. Es señalado responsable
de promover la destrucción de la estatal Corporación
Minera de Bolivia (COMIBOL), la cual tenía bajo su control
toda la minería del país, cuando ésta estaba
en manos del Estado. También se le recuerda por "privatizar
uno de los yacimientos de hierro más grandes del mundo" (3).
El
que fuera dirigente de la FEJUVE, Abel Mamani, fue nombrado ministro
del Agua. Tal vez es el más cuestionado. Una de las principales
batallas de la FEJUVE fue la lucha contra la empresa trasnacional
Aguas del Illimani, a la cual logró expulsar de la ciudad El
Alto. Sin embargo la privatización del agua no ha sido totalmente
revertida y el nuevo ministro no ha dado señales de dar una
solución definitiva favorable a los intereses del pueblo.
Como
señal de amistad a la oligarquía de Santa Cruz, Evo
nombró al magnate Ric Riera, ministro de Obras Públicas.
Este ministerio es considerado un nido de corrupción, sobre
todo por sus transas a la hora de otorgar licitaciones. No hay forma
de que el pueblo crea que este político millonario vaya a cambiar
este órgano.
Dando
la espalda al Congreso de los cocaleros
El
gobierno de Morales es un gobierno de colaboración de clases,
donde un sector del campesinado (el cocalero) encabeza la administración
de un gobierno de los empresarios. La política de Evo para
la despenalización de la hoja de coca es de hecho su política
más "antiimperialista", producto de la fuerte presión
de las bases cocaleras. Estados Unidos ha entendido este compromiso
y ha dado señales de acercamiento al nuevo gobierno. "La
lucha para nosotros no es contra la coca, sino contra la cocaína.
Sabemos que ustedes utilizan la coca desde la época milenaria
por sus cualidades medicinales, nosotros sólo les ayudamos
en la lucha contra el narcotráfico y a veces en los desastres
(naturales)" , dijo William Francisco, el representante de la
oficina antinarcóticos de EU. Esta declaración era impensable
hace algunos meses, cuando los EU claramente señalaba que para
terminar con la cocaína era necesario exterminar la hoja de
coca.
Los
cocaleros de hecho se sienten en el gobierno. El VIII Congreso
de la Coordinadora de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba
(principal organismo cocalero) fue un evento donde los agremiados
tomaron resoluciones de gobierno. Decidieron expulsar a todas las
instituciones estadounidenses que trabajan en el Chapare (importante
región cocalera). "Todas las instituciones que reciben
apoyo directo de ese país deben irse a su casa. Esta resolución
es una de las determinaciones más importantes del VIII Congreso",
declaró el dirigente Julio Salazar al tiempo que señalaba
que así "terminará el sometimiento" (5). Algunos
funcionarios del gobierno respaldaron esta resolución.
La
embajada de EU respondió congelando las relaciones con el gobierno
de Evo y canceló una serie de reuniones que tenía previstas
con altos funcionarios. La situación era tensa, Morales estaba
ante un dilema. "El presidente de la República, Evo Morales
desautorizó ayer a los sindicatos cocaleros, que él
mismo lidera, y afirmó que la agencia antidrogas DEA y otros
organismos estadounidenses continuarán operando en el país,
si respetan la ley local. (…) Todos tienen derecho a estar en
nuestro país, respetando la dignidad y la soberanía
nacional, respetando a los pueblos, dijo el primer presidente indígena
del país"(6) .
La
crisis de LAB
Pero
su cuestionable política le ha dado la espalda no sólo
a los cocaleros, sino también a los trabajadores. En los primeros
días de febrero, vino la crisis de Lloyd Aéreo Boliviano
(LAB), la compañía de aviación más importante
de Bolivia que había sido privatizada en 1995. Los pilotos
de esta compañía se declararon en paro indefinido antes
las brutales condiciones laborales a que los tenía sometido
el accionista mayoritario, el empresario Ernesto Asbún. Este
personaje, luego de la privatización "se dedicó
a desguazar lo que quedaba. Así se explica la deuda de 10 mdd
al Seguro Social Obligatorio, de 25 mdd (7) al fisco, de 350 mil dólares
a la Superintendencia por tasas de regulación y a esto hay
que sumar la deuda salarial con los pilotos. Mientras tanto los ingresos
anuales del LAB ascienden a 138 mdd"(8) .
Evo
Morales decidió intervenir por 90 días a esta empresa.
"La intervención está orientada a detectar a los
responsables del mal manejo administrativo de la empresa -que está
en virtual quiebra por una deuda aproximada a 180 millones de dólares
y por la reducción de su patrimonio a unos 2 millones- a salvar
a la compañía e impulsar a su crecimiento"(9) .
En lugar de esta nacionalización temporal (destinada a sanear
esta empresa para luego entregarla nuevamente a manos privadas), lo
que estaba planteado era lisa y llanamente la nacionalización
sin indemnización. Si Evo no nacionalizó esta compañía
menos se atreverá a hacerlo con los hidrocarburos. Si no se
atrevió a enfrentarse a un empresario menor, menos lo hará ante
los gigantes petroleros.
No
al aumento al salario mínimo y el ridículo complot
Su
posición respecto a los trabajadores más pobres también
deja mucho que desear. Si bien Evo decidió recortar en un 57%
los salarios de él y sus ministros, quedó muy claro
que esta medida demagógica tenía el fin de pedir la
misma austeridad a los más pobres del país. Y es que
Evo, en campaña, había prometido elevar el salario mínimo
de 455 Bolivianos (55 dólares) a 1500Bs (192 dólares).
Pero ya en el poder, se ha negado a hacer tal ajuste. "Las razones
esgrimidas por el Ejecutivo para no incrementar el salario de los
trabajadores son la crisis económica, el déficit fiscal,
la necesidad de mantener la estabilidad económica, la austeridad
y los sacrificios que deben hacer todos para mejorar la economía
nacional. Ni más ni menos, los mismos argumentos utilizados
en los últimos 20 años por los gobiernos neoliberales" (10).
Mención
aparte merece la denuncia de Morales de un complot en su contra. El
6 de febrero anunciaba que "ya hay algunas conspiraciones de
algunas trasnacionales; ya tuvimos reuniones con el alto mando militar
en las que nos daba información de cómo están
preparando eso"(11). Su vicepresidente, Álvaro García
Linera, lo secundaba, "hay que movilizarse contra los que quieren
hacer daño, porque van a presionar las petroleras, los gringos",
dijo, y añadió que "los oligarcas quieren hacer
daño al gobierno del hermano Evo Morales"(12) .
Mientras
tanto, Andrés Solís Rada, ministro de Hidrocarburos
decía no saber nada del complot. "Seguramente el Presidente
de la República debe tener mejores elementos de juicio para
hacer esa afirmación, pero desde el Ministerio de Hidrocarburos
estoy sorprendido por el grado de comprensión que hay entre
las empresas petroleras para con el gobierno" (13). Esta burda
maniobra tenía el fin de distraer a los explotados que veían
con buenos ojos la exigencia de la COB de que se cumpliera la promesa
de Evo de elevar el salario mínimo.
Conclusiones
Para
comprender en cierta medida qué rumbo tomará el gobierno
de Evo, vale la pena voltear a Brasil, país donde se estrena
en Latinoamérica el reformismo sin reformas. Lula había
sido en su juventud un prominente obrero metalúrgico que llegó
a dirigir una huelga general. Perdió un dedo operando un torno.
En su campaña electoral se llenó de un discurso combativo,
prometió de todo a los pobres. Sin embargo, su primera acción
de gobierno fue contra-reformar el régimen de pensiones y jubilaciones
de los trabajadores del estado. Apoyado en su inicial enorme popularidad,
Lula realizó algunas reformas neoliberales que los anteriores
gobiernos no habían podido hacer.
Los
mismos sectores que se emocionaron con Lula son los mismos que
hoy se emocionan con Morales. Los que antes se emocionaron al ver
a un obrero brasileño en el poder hoy son los mismos que derraman
lágrimas al ver en el poder a un indígena boliviano.
Pero no se trata de evaluar cuál es el origen de clase o étnico
de un político, sino cuál es su posición dentro
de la lucha de clases. Lula se rodeó de un gabinete similar
al que hoy está pre-formando López Obrador, con gente
corrupta del viejo régimen. Hoy nadie se atrevería a
decir que Lula es un revolucionario y que está llevando a
Brasil hacia el socialismo.
Con
nuestras anteriores afirmaciones, tampoco queremos caer en el maquiavélico
posicionamiento de algunos sectores que han llegado a señalar
que los EU "fabricaron" a Evo. Es evidente que la opción
preferida por el imperialismo era el derechista Tuto Quiroga, uno
de los suyos, cuidadoso en el lenguaje y menos impredecible que Morales.
La
victoria de Evo en las pasadas elecciones fue un golpe (soportable)
para los EU, pero no para el capitalismo, del que será fiel
guardián. El gran temor del imperialismo era (y es) que Evo
no pueda contener a los sectores que lo llevaron al poder y que hoy
se sienten en mejores condiciones para arrancar mayores conquistas.
Al
igual que la victoria de Hamas en Palestina, los hechos de Bolivia
demuestran que el imperialismo no es el gran agente recolonizador
y superpoderoso, como dicen algunas agrupaciones de izquierda.
Entre lo que EU desea que ocurra y lo que en realidad sucede, existe
una diferencia que a veces le es en extremo incómoda.
Y
tal vez la pregunta es, ¿hoy qué tan incómodo
resulta para EU el gobierno de Evo? La respuesta la hemos dado ya
en este artículo y la llamada telefónica que hizo Bush
a Morales para felicitarlo por su nombramiento oficial como presidente.
"Bush aprovechó la oportunidad para felicitar "al
pueblo boliviano por su compromiso con la democracia" y expresó
el "compromiso de su país con ayudar a los bolivianos
a realizar sus aspiraciones de tener una vida mejor", explicó
el portavoz (de la casa Blanca)" (14).
Notas
(1) Ver mi artículo "Evo
y el reformismo sin reformas", publicado en enero de 2006 en
El Socialista, número 308.
(2) La Nación, Buenos Aires, 18 de enero de 2006.
(3) Econoticias, 23 de enero de 2005.
(4) La Prensa, La Paz, 1 de febrero de 2006.
(5) Los Tiempos, Cochabamba, 15 de febrero de 2006.
(6) Los Tiempos, Cochabamba, 16 de febrero de 2006.
(7) Millones de dólares.
(8) Palabra Obrera. La crisis del LAB. Febrero de 2006.
(9) Los Tiempos, Cochabamba, 10 de febrero de 2006.
(10) Econoticias. Bolivia: El gobierno miente sobre el salario mínimo.
27 de enero de 2006.
(11) La Jornada, México, 8 de febrero de 2006.
(12) Ídem.
(13) Econoticias. ¿El complot es de Evo o contra Evo?, 8 de
febrero de 2006.
(14) La Jornada, México, 2 de febrero de 2006.