La propuesta de reforma del PAN:
un traje a la medida de los empresarios
David Nava
El PAN ha dado trámite a una iniciativa de ContraReforma (CR) Laboral que los trabajadores de México debemos tomar como una franca provocación, una declaración de guerra que debemos estar dispuestos a enfrentar, ya que viola y minimiza nuestros derechos más elementales como el derecho al trabajo y a la organización independiente.
Es una CR que legaliza lo ilegal, protegiendo y beneficiando a los patrones con los intermediarios u "outsourcing", liberándolos de la obligación de cumplir con derechos como seguridad social, salarios dignos y una jornada laboral justa; crea figuras pseudo-jurídicas como el "trabajo decente", cuando lo decente sería aumentar los salarios mínimos lejos de esa institución fantasmal llamada Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, dirigida y neutralizada por el gobierno y los patrones.
Muestra de la burla de la que somos objeto es el irrisorio aumento que se dio al iniciar el 2010 de un 4.85%, quedando en $55.92 promedio el salario mínimo. Ahora se pretende crear el pago por hora que no exceda la jornada máxima, o sea, que por una hora de trabajo el pago sería de tan sólo 6 pesos con 99 centavos. Ya sólo falta que nos exijan un grillete esos mafiosos del congreso de la unión.
Dicha CR minimiza la discriminación describiéndola o redundando lo que hace la ya violada Constitución en su Art.1 párrafo tercero, ya que en una ley reglamentaria como lo es la LFT jamás debe de repetirse lo que declara la carta magna, una CR que complace a los patrones restando responsabilidad al crear relaciones de trabajo espurias como son la de "por temporada" y "de capacitación inicial", de esta manera podrán despedirnos y usarnos a su antojo; una CR que nos reinventa como seres polivalentes, lo que permite a los patrones usarnos para varias tareas con un mismo salario de por sí ya miserable.
Atenta contra un derecho histórico elemental, ganado por la clase trabajadora y campesina como es el derecho a la organización, a la coalición, a crear sindicatos independientes, no controlados por el Estado y las patronales. Sobre este tema, con la iniciativa aumentan los requisitos de por sí absurdos para la creación de sindicatos verdaderamente democráticos y combativos, como exigir que para el emplazamiento a huelga, para la firma de contrato colectivo o para demandar la titularidad de las relaciones de trabajo, se exhiba el padrón de los integrantes del sindicato, poniendo en bandeja de plata a los compañeros para ser despedidos por el patrón. También crea y da facultades a "terceros" para decidir sobre la solución de los conflictos que surjan entre los sindicatos y las empresas, aunado a los derechos que les otorga sobre los bienes de las organizaciones sindicales.
Lo que se les olvida a los señores legisladores es que el derecho laboral no es un derecho que pueda ser creado y reformado (por eso lo quieren contrareformar) por la vía legislativa, es un derecho que le pertenece al pueblo y que únicamente el pueblo puede revolucionar, pero eso sólo lo podemos lograr saliendo a las calles, exigiendo y defendiendo lo único que tenemos... nuestro futuro, nuestro derecho a una vida digna.
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