El Socialista 356 - Mayo 2010

Desde San Luis Potosí:

Jóvenes: victimas de la narco guerra

Alejandra Juárez y David Reyes

La juventud es uno de los sectores más afectados por la narco guerra. En lo que va del año, hemos atestiguado horribles episodios de esta supuesta lucha, que ha tenido como resultado la muerte de cientos de inocentes, entre los que se cuentan jóvenes y niños. Es el caso de los 15 estudiantes que fueron ejecutados en una fiesta en Ciudad Juárez. Calderón, para justificar las muertes y su fallida estrategia, declaró que se trataba de un grupo de pandilleros, generando indignación y repudio a su persona en toda la nación, y particularmente en Juárez, en donde fue increpado por una de las madres de los jóvenes asesinados; finalmente Calderón tuvo que recular públicamente.

En cambio, ante la muerte, igualmente lamentable, de dos estudiantes del elitista Tecnológico de Monterrey, el gobierno cambia su actitud, y Calderón envió a su esposa a consolar a los familiares de los jóvenes, haciendo patente el trato diferenciado para la clase en el poder.

En Durango, 10 jóvenes y niños que se trasladaban a otro poblado para recoger un pago del Programa Oportunidades, fueron masacrados al no detenerse en un retén del ejército. En Tamaulipas, otro retén del ejército disparó y arrojó granadas de fragmentación contra una familia de vacacionistas; ahí murieron 2 menores de edad y resultaron heridos el tío de 22 años y el papá de los niños.

Estas historias se repiten desde que se inició la “guerra”, y a la par, se ha criminalizado a la juventud, para justificar asesinatos, toques de queda y violaciones a derechos humanos.

Pero los jóvenes no solo aportamos muertos, también somos carne de cañón de grupos delictivos que se aprovechan de las carencias y falta de oportunidades.  No hay empleos suficientes, la educación pública y gratuita se ha visto mermada y el nivel de vida del pueblo mexicano esta muy por debajo de la expresión “digno”; todo enmarcado en los valores capitalistas de poder y sometimiento.

No es de extrañar que los jóvenes se enrolen en las filas del narcotráfico para subsistir, como halcones (informantes), narcomenudistas o sicarios. La violencia generalizada es resultado de las políticas de los diferentes partidos, que destruyen del tejido social, y que poco tienen que ver con las necesidades de la juventud.

Hoy la clase trabajadora debe organizarse para exigir la aplicación de políticas encaminadas a generar oportunidades reales y de calidad para la juventud.

Es necesario legalizar las drogas, junto con campañas de prevención de adicciones que concienticen respecto al impacto del consumo.

Hoy los jóvenes exigimos acceso a una educación pública y gratuita, que fomente valores de solidaridad; que se abran espacios para poder expresarnos libremente; empleos estables y bien remunerados; acceso a la salud de manera gratuita. 

El respeto a las expresiones juveniles de cualquier tipo es una demanda irrenunciable. No se nos puede perseguir y estigmatizar por nuestro aspecto.

Exigimos que se nos permita vivir con dignidad e igualdad de oportunidades.

¡Por el cese de la delincuencia organizada!
¡Rescatemos la creativad y los ideales de la juventud!