El Socialista 356 - Mayo 2010

El sindicato del IMSS rompe con la UNT

Francisco Cruz Retama


En una carta de unos pocos párrafos, el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Valdemar Gutiérrez Fragoso, anunció la salida de su organización de la UNT.
Así cerca de 400 mil trabajadores abandonaron esa organización, que se precia de integrar al sindicalismo independiente en México. Dice Valdemar en su carta que la decisión “está fundamentada en nuestros órganos nacionales de gobierno y se concluyó hacerla efectiva en el LXIV Consejo Nacional Ordinario del SNTSS, donde de manera unánime se tomó la decisión”. Pero detrás de esta “unanimidad” parece estar la exclusión de los trabajadores, que seguramente  no fueron consultados.

El sindicato del Seguro cada vez más a la derecha

La decisión del SNTSS reavivó diversas opiniones sobre la conducta de la dirección del sindicato del Seguro; por ejemplo, la dirección del sindicato Vega Galina utilizó a las demás organizaciones que se movilizaron solidariamente hace unos años, para enfrentar la ofensiva contra el régimen de pensiones y jubilaciones para los trabajadores del IMSS; luego negociaron y se desmovilizaron sin más. Se supo que el secretario general ya tenía el acuerdo con el director del Seguro, pero se tuvo que enfrentar a la resistencia de las bases, que después controló para negociar la aceptación del golpe.

Luego salieron los mismos dirigentes con que sus órganos de gobierno les habían “mandatado” a buscar obtener cargos de representación popular, no importando qué partido lo facilitara, con el supuesto objetivo de luchar desde las legislaturas para los trabajadores. Entonces, los dirigentes empezando por Valdemar, negociaron las candidaturas con los tres principales partidos. Valdemar se convirtió en diputado federal por el PAN. En su momento, nos preguntamos ¿acaso le obsequiarían una diputación al dirigente sin ningún compromiso?

Ahora las dudas se disipan, ya que como legislador Valdemar ha mantenido un silencio cómplice con el gobierno y sus planes. Ante el movimiento sindical, activamente se dispone a dividirlo y a mantener a sus cientos de miles de afiliados en la pasividad frente a los brutales ataques antiobreros y antisindicales.

Recientemente, en la lucha del SME simplemente desaparecieron, lo mismo que en la discusión sobre la contrarreforma laboral. Ante el crimen que terminó con la vida de 49 bebés y niños en la guardería ABC, y ante el resto de las medidas que implican la política de privatización de la seguridad social, nada hacen los dirigentes del SNTSS.

Es verdad que la UNT ha mostrado estar muy lejos de ser la organización que los trabajadores necesitan para enfrentar a los patrones y al gobierno; con dirigentes que se eternizan —Hernández Juárez lleva alrededor de 35 años al frente de los telefonistas, Agustín Rodríguez lleva más de 15 en la secretaría general—, aceptando la política productivista de los patrones y el gobierno, los topes salariales y la mutilación de muchos contratos colectivos; en los hechos, la UNT ha renunciado a convertirse en una verdadera central sindical nacional, en cambio ha priorizado velar por la gobernabilidad y se ha empeñado en convencer a los gobiernos de que ellos pueden ser los interlocutores sustitutos de los viejos charros del Congreso del Trabajo. En la lucha del SME, reconocen haberse quedado muy lejos de la responsabilidad que tenían y no se proponen corregir, en los hechos, seguirán dejando al SME solo frente al gobierno.

Sin embargo, la salida del Sindicato del Seguro Social es un golpe para los trabajadores, porque no implica esta decisión que esa organización vaya a posiciones más consecuentes en defensa de los intereses de la clase trabajadora. Al contrario, es de esperarse mayor autoritarismo al interior, más sanciones contra los trabajadores que se han opuesto a la línea de la dirección y mayor sumisión frente a las políticas gubernamentales. La salida del SNTSS de la UNT es un triunfo del gobierno, de los partidos patronales que han logrado profundizar la corrupción de sus dirigentes, subordinándolos a sus políticas a cambio de cargos y prebendas.