Solidaridad con el pueblo haitiano respetando su soberanía
¡Que la reconstrucción la paguen las transnacionales y gobiernos que provocaron la miseria!
La tragedia de Haití ha conmocionado a todos los pueblos. Se teme que haya más de cien mil muertos y muchos más están heridos y/o mutilados.
El pueblo de Puerto Príncipe sigue con muchos de sus muertos en las calles y los heridos carecen de atención médica. Mientras tanto, el imperialismo norteamericano prioriza consolidar la ocupación militar y ha enviado miles de soldados más, que cuentan con el apoyo de los gobiernos latinoamericanos encabezados por el brasileño Lula.
Los trabajadores y trabajadoras del mundo entero debemos de solidarizarnos inmediatamente con la población haitiana que necesita nuestro apoyo para encontrar y sanar a sus heridos, reconstruir sus viviendas, reactivar el aparato productivo y recuperar los derechos básicos de todo ser humano, el empleo y la vivienda digna, la educación y la salud.
El colonialismo, un azote más funesto que las calamidades naturales
Este desastre natural se conjuga con las funestas consecuencias de cientos de años de colonialismo. El 80 por ciento de los 10 millones de haitianos viven en condiciones de extrema pobreza. La mortalidad infantil es de 80 por cada mil nacidos. La esperanza de vida ha bajado a los 49 años. El analfabetismo supera el 70% en las zonas rurales. El agua potable y la electricidad son productos de lujo. El 98% de los bosques están desforestados, las tierras, estériles. Cuatro por ciento de la población, controla el 64% de la riqueza. Ése es el precio que los dueños del capital le impusieron a este pueblo digno, que protagonizó la única revolución del orbe antiesclavista triunfante, y que logró antes que los demás pueblos iberoamericanos la independencia nacional a fines del siglo XVIII, contra el imperio francés.
Repudiamos la injerencia imperialista
Repudiamos la conducta de los gobiernos de Barak Obama de los EUA, y de Nicolás Sarkozy, en Francia, que están montando el show de la “solidaridad” pero en realidad están desplegando su poderío militar aéreo y naval, antes que atender los verdaderos problemas de la población. El imperialismo prioriza la ocupación militar, ampliando la MINUSTAH (soldados extranjeros auspiciados por la ONU), y con ello busca seguir impidiendo que el pueblo haitiano sea el arquitecto de su destino.
Después de cinco años de ocupación militar, ésta sólo ha servido para reprimir las protestas de las masas haitianas por sus justas reivindicaciones, como fue el reclamo de aumento salarial en meses recientes, encabezado por estudiantes y trabajadores. Igualmente, la MINUSTAH se ha caracterizado por la violación permanente de los derechos humanos. En mayo de 2008, el Congreso sancionó una ley de aumento del salario mínimo, de dos a cinco dólares diarios. La oligarquía del país y el gobierno de René García Preval se opusieron a esta ley. Los patronos amenazaron con despedir a cerca de 25 mil trabajadores del sector manufacturero. Un grupo de estudiantes universitarios y de organizaciones haitianas se movilizaron en apoyo a los trabajadores. La policía local intervino, junto a la MINUSTAH, reprimiendo brutalmente las protestas.
Denunciamos las maniobras de las potencias y sus gobiernos títeres de aprovechar el desastre actual para aumentar la ocupación militar de Haití, con la excusa de la ayuda humanitaria. Exigimos la inmediata salida de todas las fuerzas extranjeras.
Deben suspenderse los pagos de las deudas externas para destinar ese dinero para la reconstrucción
Si de verdad los gobiernos extranjeros que ocupan Haití quisieran ayudarlo, convertirían los gastos militares en ayuda humanitaria, igualmente condonarían la abusiva deuda externa de Haití y demás países de América Latina para destinarlos a su reconstrucción.
Llamamos al presidente Chávez de Venezuela, al presidente Raúl Castro de Cuba y a todos los gobiernos de América latina a suspender los pagos derivados de sus deudas externas para destinar ese dinero para comida, medicinas, viviendas y la reconstrucción de Haití.
La reconstrucción deben pagarla las multinacionales y el imperialismo mundial, comenzando por los monopolios de Francia, España, Canadá y Estados Unidos que han llevado a ese pueblo a la miseria.
Solidaridad con el pueblo haitiano
El apoyo debe ser canalizado y entregado en forma directa a la población haitiana a través de sus organizaciones genuinas y legítimas y no a ningún intermediario pro-imperialista y mucho menos al gobierno de Preval, a sus ONG’s y al régimen de ocupación de la Minustah.
Deben ser comités de solidaridad obreros y populares, constituidos en cada una de nuestras naciones, o bien los sindicatos y las organizaciones populares y estudiantiles, los que se encarguen en lo fundamental de la solidaridad. Proponemos establecer contacto con las organizaciones haitianas y las que en la República Dominicana están llevando a cabo de forma independiente y autónoma acciones de solidaridad.
Llamamos al movimiento revolucionario mundial a encabezar estas tareas y a coadyuvar a la reconstrucción de organismos de masas independientes como alternativa a las decadentes estructuras de poder de las clases privilegiadas haitianas y las fuerzas de ocupación.
¡Fuera las tropas de la MINUSTAH, las yanquis y las de los demás países imperialistas!
¡Exigimos respeto a la soberanía del pueblo haitiano!
Freedom Socialist Party de Estados Unidos, Corriente Internacional Revolucionaria (CIR) , Unidad Internacional de los Trabajadores (UIT)
18 de enero de 2010.
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