Editorial
La respuesta a la crisis económica es la unidad de la clase trabajadora
Las y los trabajadores mexicanos recibimos el nuevo año con muy pocas esperanzas de que las cosas mejoren tras la grave crisis económica mundial que nos azotó en 2009. Como lo hemos advertido anteriormente, esta crisis es producto del sistema capitalista, pero el gobierno de Calderón es el responsable de mantener a la clase trabajadora en las peores condiciones. Calderón y su gobierno nos llevan hacia un año que lo único que promete es más desempleo, más carestía, violencia y por supuesto, menos derechos y beneficios para la clase trabajadora. Y es lógico, el gobierno seguirá implementando medidas que beneficien a los grandes inversionistas, a los industriales, es decir, a sus verdaderos amos, aunque ello signifique hundir a casi todos los mexicanos en la ruina.
Los socialistas creemos que para salir de la crisis económica se requieren medidas mucho más profundas, como por ejemplo, suspender de inmediato el pago de la deuda externa, o el utilizar las reservas del Banco de México para generar empleo a través de el impuso de obras públicas. Además, los impuestos deben recaer en las empresas y se deben suspender los fondos destinados a salvar a los empresarios.
Pero para obligar al gobierno a implementar este tipo de medidas a única alternativa es la organización y la movilización. Es momento de unificar a todas las luchas del país, de conformar un plan de lucha único, que permita golpear como un solo puño a través de las herramientas con las que cuenta la clase trabajadora, como la huelga y las movilizaciones callejeras. Esta propuesta ha sido descalificada por los voceros de la burguesía, quienes nos advierten acerca del peligro de no seguir la vía legal y pacífica, como si alejarse de ese camino significara tomar las armas u organizar acciones terroristas.
Nada más alejado de la realidad, si revisamos la historia de los movimientos obreros que han triunfado, encontraremos que si bien agotaron las vías legales, lo cierto es que la movilización y la solidaridad proletaria, nacional e internacional, definieron su triunfo.
Es momento de que los compañeros del SME inicien la construcción de un gran Frente Nacional de Lucha, que agrupe a los mineros, al magisterio disidente, a los sindicatos independientes, a organizaciones sociales, estudiantiles y a individuos que están hartos de las medidas gubernamentales.
Este frente, deberá impulsar un brigadeo nacional que vuelque a activistas por todo el territorio para convocar a una Jornada Nacional de Lucha que paralice al país y que eleve las demandas de todos los sectores involucrados, incluyendo la exigencia de echar atrás el paquetazo calderonista.
No alcanzaremos justicia a través de las Cámaras y los tribunales, recordemos que estas son las que condenaron a los compañeros de Atenco a 45 años de cárcel y a Ignacio del Valle, su principal dirigente, a 112 años de prisión, y son estos personajes los que se han encargado de criminalizar la lucha social, de hacerse de la vista gorda ante la desaparición y el asesinato de luchadores sociales.
El Frente Nacional de Lucha es la herramienta que la clase trabajadora requiere para echar abajo el paquetazo económico y para exigir que el gobierno aplique medidas económicas que respondan a las necesidades de la población. Hoy, la unidad de todas las luchas es nuestra alternativa, en nuestras manos está la gran tarea de su construcción.
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