Guadalajara. Jal. - La empresa Textil Industrias Ocotlán,
inicia operaciones en la pequeña ciudad de la ribera del lago
de Chapala, en Jalisco a principios de los años 60s. A pesar
de ser pequeña esta entidad tiene una gran tradición
obrera y de lucha.
En el caso de nuestros compañeros de Industrias Ocotlán,
esta fábrica es propiedad de uno de los empresarios más
voraces de que se tenga conocimiento, el pulpo Isaac Saba, que lo mismo
tiene empresas textiles, medios de comunicación y ahora hasta
participa en el gran negocio que representa el futbol con la adquisición
del equipo Veracruz, por un monto superior a los 200 millones de dólares.
Es decir, esta persona es el típico oportunista que sólo
ve dónde puede obtener ganancia y lo demás nada le importa,
así sean trabajadores con toda una vida entregada a su empresa,
como es el caso de los de Industrias Ocotlán, donde hay obreros
con más de 30 años de antigüedad y que hoy enfrentan
las más cruel y brutal realidad: el cierre de su fuente de trabajo
y con ello el terrible desempleo.
Sin embargo, habría que explicarse qué pasa y por qué se
da el cierre en Industrias Ocotlán, ya que forma parte de los
efectos de la globalización, donde la industria textil instalada
en México está siendo seriamente afectada por la incursión
de los textiles chinos, a precios domping , de ganga, sin
que el gobierno sea capaz de frenar tal práctica destructiva
de las fuentes de empleo. También tenemos que responsabilizar
a los representantes de los obreros, quienes pertenecen al Sindicato
de Trabajadores de la Industria Textil, de la Confección, Similares
y Conexos de la República Mexicana, afiliados a la nefasta CTM
y cuyo líder vitalicio es Adolfo Gott Trujillo, conocido por
ser el enterrador de muchas fabricas textiles del país, y para
ejemplo está el de la histórica fabrica “Rio Grande” de
El Salto, Jalisco. Ésta fue la segunda fabrica que se instaló en
México a finales del siglo antepasado, pero cerró sus
puertas en el año de 1992 y finalizó 12 años después
la indemnización a sus trabajadores con la venta de la fábrica
por un monto de 30 millones de pesos, mismos que fueron repartidos
entre los obreros con montos muy por debajo de lo que legalmente les
correspondía por concepto de sus indemnizaciones constitucionales.
Y de los salarios caídos ni hablar, esto cuando era obvio que
dicha fábrica tenía un valor mucho muy superior, incluso
se habla de que fue el mismo Gott Trujillo quien en realidad se la
adjudicó para sus fines personales. Lo cierto es que este funesto
líder cetemista fue el operador de dicho cierre y en consecuencia,
fue el responsable del despido de más de 800 compañeros.
Ahora, con toda seguridad, los cetemistas intentarán hacer
lo mismo en Industrias Ocotlán, sin embargo los obreros de esta
fábrica han manifestado su disposición de lucha por preservar
la fuente de trabajo, pero para poder hacerlo de manera eficaz, primero
tendrán que democratizar su sindicato o de plano replantearse
si permanecen en él o crean uno que en verdad defienda sus intereses.
Sólo con un sindicato combativo y democrático podrían
los obreros exigir que la fábrica sea expropiada y que pase
a control de los propios trabajadores.
Para dar estas luchas es necesario que nuestros compañeros
de Industrias Ocotlán sean rodeados de la más amplia
solidaridad. En TRADOC (antes sindicato de Euzkadi) lo estamos haciendo,
porque sabemos, por experiencia propia, que no hay lucha con perspectivas
de triunfo, sin solidaridad. Entonces creemos que… a grandes males,
grandes remedios: Industrias Ocotlán debe ser expropiada.