Quienes
conformamos el heroico Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores
de Euzkadi (SNRTE), conseguimos uno de los triunfos obreros mas importantes
en México y en el mundo, al revertir la decisión ilegal
de la empresa alemana Continental, de cerrar su planta en El Salto,
Jalisco, en diciembre de 2001.
Pasaron 1,141 días de movilizaciones para que este triunfo
se pudiese cristalizar, al hacer un acuerdo con la Continental, la
empresa Llanti Sytems, el gobierno federal y el SNRTE, que permitió
reabrir la fabrica de El Salto, pero ahora con los trabajadores como
copropietarios de la planta. Y entonces vino el verdadero reto: demostrar
que no sólo habíamos sido buenos para exigir el respeto
a nuestros derechos laborales, sino que los obreros también
podemos administrar exitosamente las fabricas.
Así fue como nos convertimos en una cooperativa: Trabajadores
Democráticos de Occidente (TRADOC), que tendría la responsabilidad
de dirigir la fábrica y Llanti Systems comercializaría
el producto. El reto no fue fácil, ya que venimos de una relación
complicada con una empresa arbitraria como la Continental y ahora
tendríamos que enseñarnos a trabajar sin la presencia
inquisitoria de los supervisores.
El proceso de producción ahora es sin la figura del jefe, sin
patrón, asumiendo la responsabilidad total del proceso los
mismos compañeros obreros. Ya demostramos que no somos malos
administradores los obreros: estamos a punto de fabricar la llanta
un millón, lo cual nos llena de orgullo, ya que los anteriores
administradores de la Conti, cuando nos entregaron la fábrica
dijeron: "venimos a entregarles el muertito". El muertito
hoy goza de cabal salud.
Claro que no es el único cambio dentro de la fábrica:
ahora nos toca decidir sobre cuestiones que siempre estuvieron vedadas
para los trabajadores. El Consejo de Administración de TRADOC
decide sobre los recursos económicos y el proceso de producción
es totalmente autogestivo. El tema de la relación laboral interna
es decidida por los propios compañeros, no hay más un
patrón y, sin cruzar la delicada línea de la autoexplotación,
debemos de ver que la fábrica sea eficiente y productiva. Claro
que los beneficios serán también distribuidos colectivamente,
y ésa es una diferencia sustancial en relación a trabajar
para un patrón.
Tendremos seguramente mucho retos y dificultades más, ya que
el mercado llantero está dominado por las grandes y poderosas
transnacionales. Nos pasa algo parecido a lo de los compañeros
de la cooperativa Pascual, que para nosotros son un ejemplo. También
tenemos ventajas, como el que nuestros compañeros saben lo
que costó echar a andar esta fábrica y lo que estaríamos
dispuestos a hacer por defenderla.
También debemos ser claros en lo que busca nuestra organización:
no perder nuestra identidad de clase obrera y ser solidarios con otras
luchas, como es el caso de los compañeros de Tornel, la Vidriera
del Potosí y de General Tire, que hoy pelean contra el charrismo
sindical y por la defensa del contrato ley de la industria hulera.
Al lado de ellos nos queremos ver y de cualquier trabajador que en
este país luche por la democracia, la libertad y dignidad obreras,
que fue la esencia de la lucha que libramos los obreros de Euzkadi
en el pasado reciente.
" Presidente
del Consejo de Administración de TRADOC
