En Ecuador perdió el candidato de Bush
Por Juan Reséndiz

El Socialista 320- Diciembre de 2006

El pasado 27 de noviembre, Rafael Correa se impuso al ultraderechista y multimillonario Álvaro Noboa en la jornada electoral que para elegir Presidente de la República se realizó en Ecuador.


El triunfo de este economista, cercano al mandatario venezolano Hugo Chávez, se explica en la lucha que el pueblo ha emprendido a lo largo de la última década en contra de los planes económicos y los proyectos que el imperialismo norteamericano ha impuesto en esa nación.

Ecuador es un país todavía más pobre que México, porque allá las dos terceras partes de la población vive en la miseria y el 80 por ciento son pobres. La aplicación de medidas propias del capitalismo salvaje los redujo a ser uno de los cinco países más pobres del continente. Por ello, la lucha de los pueblos en contra de estos planes ocupa un lugar fundamental. Esto explica que en las pasadas elecciones la población haya votado en contra de dichos proyectos, los que vieron encabezados por Álvaro Noboa.

Por otra parte, el programa económico y las propuestas que Correa manejó como compromisos durante su campaña daban respuesta a algunas de las exigencias del pueblo: reestructuración de la deuda externa, mayores recursos en materia social, rechazo al Tratado de libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, mayor participación estatal en materia energética, austeridad salarial para funcionarios de gobierno. En relación con el imperialismo norteamericano, la demanda principal del movimiento popular, y que fue recogida por parte de R. Correa, fue retirar una base militar que los Estados Unidos mantienen en Manta, provincia al sur de Ecuador.

En materia política el candidato de Alianza País se comprometió a convocar una Asamblea Constituyente el próximo año. Esta iniciativa -al igual que las anteriores- es resultado de un acuerdo que el candidato de izquierda contrajo con las organizaciones so-ciales, indígenas y cam-pesinas para que apo-yaran su candidatura y volcaran el voto a su favor.
El gobierno de Correa estará sumamente vigi-lado y bajo la presión de las organizaciones po-pulares. La caída median-te movilizaciones y protestas de tres presidentes en los últimos diez años y la furia del movimiento social que se ha expresado en las calles son de las principales advertencias para su administración.
La contradicción principal para su gobierno será que su programa es de reforma del capitalismo, no busca desechar este sistema de explotación y reemplazarlo por una economía regida por los trabajadores. Su política es de un cierto nacionalismo social, pero se verá nulificada para revertir los problemas originados por el capitalismo: desempleo, pobreza, crisis…

Si bien el nuevo gobierno se encuentra lejos de ser un gobierno socialista, único con la capacidad para solucionar de manera efectiva y real los problemas que vivimos miles de asalariados, se suma a la tendencia en Latinoamérica (Venezuela, Bolivia,…) del llamado bloque de gobiernos de "izquierda", y que son el resultado del rechazo a los proyectos neoliberales y a las políticas militaristas del país vecino del norte.